Cabaña de pescadores, esta gente andaba en pelotas por la playa, y como allá donde fueres haz lo que vieres, yo también, pero guardando las distancias dados los antecedentes.
Playas solitarias.
Llovía a mares, paré la máquina en la entrada principal, desde donde el doctor Villanova (Médico del equipo) miraba el agucero. Cuando me vio puso cara de decir "menudos chalaos estos motoristas".
Cuando le dije "Alguna novedad doctor?"
Me dice con una cara de flipar: ¿De dónde sales tú?
"Pues que vengo de Zaragoza a ver el partido"
Y atravesando el hall del hotel gritaba: AQUI HAY UN TIO QUE HA VENIDO DE ZARAGOZA EN MOTO!!!.
A todo esto los botones y conserjes me habían rodeado pensando que debía ser un alborotador motorizado. Venía calado hasta los huesos.
Me facilitaron una entrada y escoltado nuestro autobús por la policia griega nos dirigimos al estadio del Aris.
La tripulacion del avión que trajo al equipo, directiva, periodistas y a dos aficionados del barrio de San José. Solos ante el peligro.
El Zaragoza calentando...
La cosa se iba caldeando...
Esta gente estaba muy exaltada, el estadio parecía que se iba a venir abajo. Y nosotros con él.
Ayala, que pasó?
Pues que perdimos. Desde entonces el Zaragoza no levantó cabeza. A veces me siento gafe, Bueno, aunque a veces, veo muertos.
El lujoso hotel. La piscina daba la vuelta a todo el edificio, y no era pequeño. El autobús dejó despues del partido a todos en el aeropuerto, a mi me devolvió a meditar en tierra.
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